lunes, 18 de octubre de 2010

Lázaros

25


- ¡Lo perdemos, lo perdemos!

- Pongan adrenalina, cantidad media, al corazón…

- Abran espacio, electroshock cargando….

- Lo perdimos doctor….

- Anoten la hora, tres cincuenta y cuatro de la madrugada…

La habitación estaba resguardada por un joven conscripto con fusil en mano, todo estaba sellado como había sido orden de los jefes, este era el proyecto más costoso de toda la división. Julio había peleado muchas veces con Bernard debido a los riesgos que implicaba, pero tras demostrar que el proyecto marcharía, se aprobó el primer sujeto

Felipe mostró su identificación al guardia, quien lo dejo entrar con algo de recelo. A pesar que ya llevaba un tiempo en las instalaciones aun no confiaban plenamente en él, todos recordaban le incidente del intento de fuga de Salvador y Ángelo.

- Juaquín, ¿Estás despierto?- preguntó el chico de lentes

- ¿Ah?- respondió el muchacho de Villa Hermosa- primo, ¿Dónde estoy?

- A salvo- respondió Felipe con tintes de ironía

- Lo último que recuerdo es… no recuerdo nada- dijo Juaquin levantándose de la cama

- Tranquilo- dijo Felipe de manera enfática- te atropellaron y estuviste en la UCI por 4 horas

- ¿Qué?- dijo el rubio algo sobresaltado- pero… ¿estoy bien?

- Si… y no al mismo tiempo- respondió su primo

- ¿Cómo así?

- Mira- respondió Felipe sacándose los lentes- legalmente estas muerto

- ¡Queee! pero co…

- Calma Juaco, cuando te impacto el bus, se desencadeno una habilidad en ti

- ¿Habilidad?- preguntó con algo de risa- ¿Cómo un superpoder?

- Eee, más o menos así- respondió tomando un bisturí y lanzándoselo en la pierna derecha

- ¡Aaaaa!- gritó con dolor-mi pierna... ¿Ah?

Juaquín contemplo con asombro como su cuerpo recibía el metal y lo asimilaba en su cuerpo. No había dolor, no había daño, de hecho, sentía una mejoría en su ser cuando recibió el corte.

- ¿Viste? esa es tu habilidad- dijo su primo sonriendo- eso minimizó el daño del bus, pero eso al mismo tiempo hizo estallar tu corazón

- Así, ¿cómo estallar? o como metáfora- dijo Juaquin poniéndose de pie

- Literalmente perro- respondió Felipe- por eso estas muerto, pero tu habilidad facilitó que sobrevivieras

- ¿Cómo?- preguntó el joven, que era unos tantos centímetros más alto que su primo

- Un corazón artificial, sistema óseo metálico, lóbulo derecho cerebral injertado y una sarta de drogas que no tengo idea que son- respondió Felipe leyendo la ficha médica a los pies de la cama

- ¿Algo así como un robot?- pregunto el chico, poniéndose unos pantalones que estaban sobre una silla

- Emmm claro- dijo Felipe- acá dice que fueron injertados parte de tu cara y tu brazo derecho con fibra metálica y titanio

- Suena caro- agregó Juaquin- ¿y tengo música en mp3?

- Emm no, jaja- respondió su primo- parece que te lo estas tomando bien

- No se- respondió el chico- sólo quiero ver a mis papás

- Ahí hay un problema rucio- dijo Felipe dejando la ficha sobre la cama ya vacía- como legalmente estás muerto, nadie puede verte, ELLOS invirtieron millones en ti y no dejarán que salgas a la luz pública.

El chico no dijo nada por un buen rato. Al parecer recién le tomaba el peso a su situación. Su vida había terminado, todos sus sueños de adultez se iban por el caño. Juaquín no sabía qué era lo que venía, Felipe tampoco, pero al menos tenía una motivación y sabía qué hacer.

- ¿Te acuerdas que mi mamá desapareció?- pregunto Felipe rompiendo el silencio mientras los jóvenes caminaban por un pasillo de tonos metálicos

- ¿Si?- respondió algo confundido su primo

- Ellos la tienen- respondió- y si no hago lo que ellos me piden la matarán, por eso tienes que ayudarme

- Dale- respondió Juaquin al instante- cuenta conmigo.

Tras un intento de sonrisa de parte de Felipe, los jóvenes entraron a una habitación amplia, donde Bernard los esperaba con los detalles de la primera misión de Juaquin, escritos en un papel que Felipe, leyó rápidamente; todo esbozo de alegría por el bienestar de su primo desapareció en un instante, al parecer, para Juaquin, la misión incluía hacer el trabajo sucio de alguien. Felipe le preguntó algo a Bernard, algo que no alcanzo el oído de su primo, lo único que detecto fue una mirada de insatisfacción e ira, luego que el viejo de barba dijera:”Es por ella, no te olvides”

Luego de veinte minutos de viaje en una camioneta militar, Felipe y Juaquin llegaron a una intersección en la ruta 60, donde descendieron del vehículo y aguardaron el comienzo de su tarea…

- ¿Me puedes repetir en qué consiste lo que tenemos que hacer?- preguntó Juaquin mientras jugueteaba con una rama sobe el asfalto- así como hablan los pacos o los milicos no entiendo que dicen

- Tenemos que neutralizar a dos sujetos peligrosos, gente especial como nosotros- respondió Felipe

- Si son peligrosos, ¿Por qué nos envían a nosotros dos? – pregunto de nuevo a su primo- ¿No deberían enviar a soldados y cuestiones así?

- No- respondió firmemente el chico que se sacaba las gafas- si ven un operativo muy grande mucha gente puede salir lastimada

- Aaa- respondió- ya entiendo, ¿se van a demorar mucho?

- No creo, ya deberían estar acá- dijo su primo mirando su celular- de hecho ahí vienen…

En la dirección opuesta a los dos varones, se acercaba un bus interprovincial, con carteles en dirección a Viña del Mar y procedencia de San Felipe. El vehículo, venía con las luces internas apagadas pues era de noche y los pasajeros venían durmiendo un sueño reparador, sin poder presagiar lo que les venía, de entre tanta gente inocente y banal , allí también venían Gabriela y Natalia, los dos “sujetos” peligrosos, el objetivo de Bernard.

- ¿Paramos?- preguntó Gabriela despertando a Natalia, quien luego de tomarse unos calmantes pudo conciliar el sueño

- ¿Ah?- dijo Natalia intentando despertar- creo que llegamos

- ¿Qué paso?- preguntó uno de los pasajeros que alii iban

- Hay dos tipos afuera- respondió una mujer de edad

- ¡Milla!- se escuchó a gritos- ¡Sal de ahí y nadie más saldrá herido¡

- ¿Sabes quién es?- pregunto la chica del norte a Natalia, mientras cerraban las cortinas para o ser vistas

- No se- respondió la chica con una pálida expresión, mirando por la ventana por primera vez- es el Parra… no entiendo…

- Milla, cálmate- dijo Gabriela mirándola fijamente, dejando que su habilidad fluyera- todo va a estar bien

En ese instante, Natalia comprendió el porqué del envió de Gabriela, ya que tras escucharla se calmo, y la chica tenía en cuenta que la desesperación solo llevaría a más muertos.

Afuera, Felipe la llamaba por segunda vez, sin ninguna respuesta nuevamente. El chico guardo sus lentes en un estuche y los dejó en la berma. Sintiendo que la presión en su cabeza poco a poco se apoderaba de si mismo

- Parece que tendremos que sacarlas a la fuerza- dijo Felipe con una extraña expresión

- ¿Qué paso primo?- pregunto Juaquin extrañado por la mirada furiosa de Felipe

- ¡Salgan de una puta vez o quieren que desarme el bus y las golpee con los restos!- grito el chico de Santa Inés mientras arrancaba la puerta del bus y sacaba de un tirón al conductor, lanzándolo a unos metros

- Calmao weón- le dijo su primo asustado por lo que vio, siguiéndolo al carro

- ¡Ahí están asesinas!- dijo Felipe, sonriendo al ver a las dos chicas- vengan con papi

- No- dijo Natalia de espanto- está pasando otra vez

- ¿Qué?- dijo Gabriela al notar que poco a poco los ojos de Natalia se llenaban de sangre, provocando la caída de la viejecilla a su costado y el sofoco de los pasajeros, incluidos Felipe y Gabriela

- ¿Qué wea?- dijo el chico difunto al subir al bus y ver que su primo se ahogaba y sus ojos se ponían oscuros

- Mierda- dijo Gabriela- no puedo calmarla- Agg…

Ante tan tétrico escenario Juaquin notó que su primo estaba muriendo, pero el no. Notó también que un ardor, explotaba dentro de él, y junto con ello, parte de su cerebro le indicaba a Natalia y Gabriela, mujeres que él no conocía, como objetivos de muerte. Uno de los miedos de Julio, se materializaba.

Juaquin dio un grito desgarrador y se abalanzó sobre las chicas, lanzando a Gabriela por la ventana y tomando a Natalia por el cuello, estrangulándola, intentando detenerla. Uno de los pasajeros, se logró incorporar y se colgó del chico por la espalda, mala idea: El rubio muchacho lo tomo por un hombro, sacándoselo de lugar y asestándole un golpe que lo noqueó, al menos eso parecía por el “crack” que hizo el cráneo del inocente pasajero.

La gente gemía de dolor, algunos lloraban. El miedo y el shock de Gabriela se habían trasmitido al resto de la gente, como aquella vez, en aquel incidente. Felipe yacía inconsciente, Gabriela se desangraba sobre el asfalto y Natalia parecía haber muerto.

- ¡Arriba las manos o disparo!- se escucho en un altoparlante, proveniente de un helicóptero que ponía su destellante luz sobre Juaquin- siempre quise decir eso Lucas

- No es tiempo para jugar hijo- dijo la mujer que pilotaba la nave

- Parece que no te escucho Pablo- dijo un niño que iba junto a ellos, al notar que el primo de Felipe cambiaba de objetivo, ahora corría a toda velocidad hacia el helicóptero que descendía

- Chucha- dijo Pablo abriendo fuego de metralleta- ¡para chico-primo-de-Parra

Pero Juaquin no se detenía, las balas golpeaban su cuerpo pero no lo dañaban, hasta lo hacían parecer más fuerte. Saltó desde el bus, destruyendo el techo, con una fuerza tal que se colgó de una parte del Black Hawk modificado.

- Toma- dijo la piloto, pasándole un lanzacohetes que estaba dentro de un baúl

- Wosh- dijo el chico encantado con el arma-¡al fin podre usarlo!

- Con cuidado hermano- dijo el niño que se escondía, ya sabía lo que venía

- Bájate, ¡Mierda!- gritó Pablo pateando a Juaquin haciéndolo caer del helicóptero- Ahí va, ¡Fuego!

El disparo del lanzacohetes provocó un zumbido sordo que ni se comparó con el estruendo de la explosión sobre el cuerpo del chico de Villa Hermosa, el cual quedó tras un muro de fuego y un cráter, a un costado de la ruta sesenta.

El helicóptero descendió junto al bus y de un brinco Pablo y su hermano se dirigieron hacia donde estaban las chicas heridas. Tras comprobar que aun vivían, las subieron al vehículo, el cual comenzó a elevarse al rumbido de las aspas de acero, hasta alejarse de aquel, lugar. Estaban a salvo.

De entre unos matorrales, Felipe se incorporó, con algo de estupor y el dolor de cabeza como el de una resaca. Buscó a su primo y a las chicas. Había fallado.

Caminó algunos metros hasta ver donde Juaquin estaba. Contempló con macabro asombro como su primo portaba un agujero que hacía desaparecer todo su lado izquierdo a excepción de su brazo, borboteaba sangre y sus huesos, reemplazados por una aleación de titanio, se entremezclaban con sus fibras, las que gracias a un extraño metal liquido, regeneraban el cuerpo de Juaquin.

- ¿Alo?- dijo Felipe contestando a su teléfono móvil- Bernard

- ¿Tienen a las chicas?- preguntó el viejo al otro lado del auricular, en el muelle Barón

- No- aparecieron unos niños en un helicóptero y se las llevaron- además, te dije que yo no podría contener a Natalia, esta vez casi muero

- Tranquilo chico- respondió Bernard- enviaré un equipo por ustedes, los necesito acá

- Ok- dijo serio el chico que tomaba el estuche de lentes del suelo- por otro lado, Juaquin funcionó, Gracias por ayudarlo

- A mí no deberías darme gracias Felipe- respondió el viejo a cargo de la operación- el equipo llega en cinco minutos

- Nos vemos- dijo Felipe antes de cortar la comunicación.

Tras los exactos cinco minutos acordados, llegaron dos camionetas, de las cuales salieron unos cuantos soldados y unos cuantos médicos, que revisaron las heridas de Felipe y sedaron a Juaquin, para transportarlo de vuelta a las instalaciones.

Cuando se retiraban, se escucharon los zumbidos de las semiautomáticas con el silenciador, “silenciando” a los pasajeros que aun respiraban. No hubo testigos, la prensa sólo comunico un bus incendiado en un accidente de carretera.

lunes, 4 de octubre de 2010

Preparativos de Guerra

26

-¿Estay seguro que acá vamos a estar seguros?- preguntó Anthony mientras Sebastián buscaba la llave para entrar al departamento
-Tranquilo compadre, es de un primo y su familia, y como están en Estados Unidos, me dejan la llave- respondió el macizo joven haciendo pasar a todos
-Bueno de todas maneras como que no nos conviene estar mucho tiempo en el mismo lugar- dijo Cristóbal, echándose sobre un sillos- estoy más cansado…
-¿Por qué no podemos estar en un lugar?- pregunto Belén, mientras buscaba el control remoto de la TV
-Porque PUEDEN encontrarnos- respondió Anthony enfático- si ya lo hicieron antes para rastrearnos, no veo porqué no de nuevo
El viento comenzaba a soplar con gelidez a través de la ventana abierta en aquel tercer piso. Y el frío no era sólo la sensación térmica, sino era ese líquido frio que recorre desde la nuca hasta la espina cuando el cerebro indica al cuerpo que está en peligro: el miedo. Y era razonable el miedo, solo eran jóvenes pensando enfrentarse a una horda de tipos armados y con entrenamiento militar. Sonaría como un suicidio pseudo kamikaze, pero no, no lo veían así, sólo se estaban convenciendo de la verdadera naturaleza humana, la cual es capaz de saltar al fuego si de sobrevivir se trata.
Francisco se sentó frente a un computador que allí estaba y comenzó a buscar galpones o depósitos ubicados en la zona del muelle Barón, para saber al menos donde iban.
Por otro lado, Sebastián apoyaba su cabeza sobre la puerta del baño, con los brazos empuñados, tenía un ardor vengativo, que acallaba el miedo y la pérdida de un amigo.
-Oye Mole, ¿tenis ropa acá?- preguntó Damián, que aun estaba descalzo y cubierto por una chaqueta de los soldados de la playa- que me estoy cagando de frío
-Oh de verdad- respondió Sebastián, saliendo de lo ensimismado que estaba- Mi primo dejó ropa, algo te tiene que quedar bueno
-¡Ya!- dijo fuertemente Anthony- Hay que empezar a pensar con calma, y hay que idear una manera de sacar al Salva y a quien más tengan adentro de esas weas
-¿Querís decir un plan? Como las películas- musitó Cristóbal levantándose hacia donde estaba su amigo
-Mm, algo asi Caco- respondió el chico que se refregaba la cabeza con vehemencia- pero real
-Los encontré…- dijo Francisco, atrayendo la atención de todos, inclusive de Damián, quién se ponía una polera con dificultad
-Oye Mole, me queda chico todo weón- dijo el menor de los Cortés, interrumpiendo al de los números
-Como decía- dijo Francisco con una mirada punzante- encontré el galpón, está cerca del ex frigorífico, y es evidentemente este, ya que esta registrado de la Armada bajo la dirección 291287, galpón 87
-¿Tienes algo así como las entradas del lugar, lugares contiguos y weas así?- dijo Eduardo que había estado callado hasta ahora
-Algo mucho mejor- respondió Cuadra- esto de los cálculos me ha ayudado caleta para “conseguir” datos en internet, accedí a imágenes satelitales y tengo en tiempo real el lugar
-Esos que se mueven son…- dijo Belén viendo las imágenes desde el monitor
-Soldados- interrumpió de nuevo el mayor de los Beale- y son más que la chucha
-¿Cuántos exactamente?- preguntó Cristóbal intentando contar
-Cinco rondines por lado, con rondas de diez metros cada uno, veinte soldados visibles en total y hay una posibilidad de un ochenta y tres que tengan refuerzos en cada lado y un treinta y cinco de que tengan más armas que los soldados anteriores – dijo Francisco ante la mirada asustada del resto- ¿Qué miran? Ahh lo hice de nuevo, sorry
-Mmm, complicado va ser pa’ entrar, son mas de los que podemos controlar- dijo Anthony recostándose en el sillón- hay que pensar que ninguno es un ninja o un milico, tenemos UN arma, somos pocos y está mi hermana, no la voy a exponer a algo innecesario
-¡Oye!- se quejó Belén- puedo cuidarme sola
-Pero tenemos algo que ellos no, refiriéndome a los soldados- agregó Sebastián
-Estos pod… habilidades raras- dijo Cristóbal, levitando unos veinte centímetros
-Claro- dijo Anthony- podemos usar eso a nuestro favor, Caco vuela, Mole se estira, Damián resiste ba…
-- dijo una voz en su mente
-¿Dijiste algo Belén?- preguntó Bily a su hermana
-No- respondió la chica- te estaba escuchando
-- repitió la voz-
-<¿Ok?>- dijo para sí el hijo de Ana-
-- dijo Ana a su hijo, con una voz suave
-< ¿Yaaa? ¿Cómo?>
-
-- inquirió Anthony con algo de enojo a su madre
-- respondió Ana elevando el tono de la voz- <>
- dijo el chico de Forestal con un tono seco-
--agregó Ana con un tono tranquilizador-
-¿Qué wea Bily?- dijo Eduardo viendo que la mirada de su amigo estaba perdida en el vacío
-¿Ah?- respondió Anthony saliendo del trance en el que estaba- Tenemos un plan
-¿Cuál?- dijeron casi todos al unísono
-Se los explico después, traigan todo lo que pueda ser útil, como cuchillos, cuerdas y volas por el estilo- dijo Anthony con seriedad militar- Chino, tú quédate acá que quiero decirte algo
-Ya empezaron con sus cuestiones gay- dijo Belén, entre risas del resto
-¿Yo?- dijo Eduardo- ¿Qué?
-Te lo pregunto al tiro Chino- dijo el autoubicado líder- ándate a tu casa o cualquier lugar seguro para refugiarte
-¿Qué, estay weón?- dijo algo enojado – Mira no tiro rayo ni muevo cosas como el resto de mis hermanos, pero no los voy a dejar solos en esta wea
-¿Es tu última palabra Chinin?- dijo Anthony esbozando una sonrisa
-Por su puesto- respondió el mayor de los hijos de Gómez Carreño

Luego de unos quince minutos, los jóvenes salieron uno a uno fuera del departamento. Hubo por unos instantes un silencio sólo interrumpido por el repicar de las olas y del incesante pasar de los automóviles, los cuales resoplaban una estela de viento gélido que ya no complicaba a nadie, la adrenalina en los cuerpos mantenía la temperatura listo para lo que venía.

Ultimo en caminar iba Eduardo, más nervioso que el resto. Tenía un sentimiento de “Que mierda hago acá”, en su cabeza rondaba el miedo y la sensación de inutilidad que sentía al ir camino al matadero, sin armas ni poderes como sus amigos, sólo un bate de béisbol que encontró en una habitación. Sentía frío, esa gélida sensación en la espalda otra vez, pero era demasiado testarudo para dar pie atrás, sólo le orar y agarrar fuerza de la ira, frente a la muerte de su hermano.

***

El galpón 87 pasaba por una noche ajetreada, había sido ordenada la suplicación de la guardia, frente a la venida de los jefes de Santiago y el Senador, quién mantenía vivo las operaciones de hace más de quince años.

Las olas se escuchaban de fondo y las luces repiqueteaban en las aceras del area portuaria, especialmente en el área de laboratorio

-¿Te parece aumentar la cantidad del suero?- preguntó Julio a Bernard, frente a la camilla con Darío aun inconsciente
-No se- tu eres el de esas cosas- pasa por mi aprobación si sólo pone en peligro la vida del sujeto
-Es que eso pasa- respondió Julio al instante- aumenta la dosis podría incrementar su capacidad de transformación, dejándola como la de su padre, o matarlo
-Te lo dejo a tu conciencia Cortés- concluyó el viejo, mesándose la barba nerviosamente, caminando fuera de la habitación
-Antes que te vayas- dijo el padre del chico inmortal, captando la atención del Bernard- el chico de Villa hermosa está listo, ya controlamos eso del trance de ira en el que entra cuando es despertado
-Excelente Julio- dijo sonriendo el viejo a cargo del lugar- Manda a su primo a que lo testee, si se pone peligroso, él puede detenerlo
-Buena idea- respondió Cortés, sacándose los lentes- Va a ser útil, parece que hoy vamos a tener compañía
-¿Tú crees?- pregunto Bernard

No hubo más respuesta que una mirada aguda de parte de los dos, ambos sabían que era inminente una respuesta agresiva de los chicos, estaba en sus genes el defenderse, la supervivencia.

El ajetreo era incesante, sólo interrumpido por pasos sobre metal y armas cargándose y fusiles en movimiento.

martes, 31 de agosto de 2010

Hijas Pródigas

25

Natalia caminó hacia el bus con una expresión en extremo seria. Sentía que los últimos meses la habían cambiado a tal punto de pensar que ya no era la misma, que ni siquiera ella se conocía. Una sensación alienante.

Este exilio personal en Llay- Llay, y aquel extraño tipo que conoció allí habían sido como un reto personal a no terminar la vida de todo ser a su alrededor. David le había mostrado que no todas las habilidades eran un castigo que lo que era una pesadilla podía convertirlo en un sueño agradable.

(un mes atrás)

- ¿Entiendes?- dijo David- todo se basa en controlar las emociones, ya que ellas son las que desencadenan las ondas que cesan una parte del cerebro

- ¿Qué acaso eres doctor?- preguntó Natalia extrañada, frente a tan científica explicación

- No, jajaja, para nada- respondió- soy profesor de biología

- ¿Cómo un profesor de biología llegó aquí?- inquirió de nuevo la chica

- Eso no importa- respondió manteniendo la seriedad- lo que importa es que si quieres tu vida de vuelta o no

- ¿De vuelta?- rio

- O sea, tanto así como era antes no, ya es imposible- aseveró con seguridad el tipo de lentes- si ya se manifestaron las habilidades en tu sangre, en tus genes, ya no hay vuelta atrás

Natalia camino unos pasos más hasta quedar en la entrada del bus. El calor de este pueblo lejos del mar, ya cesaba, con un otoño dejándose caer inclementemente sobre las cabezas y mentes de todos los pobladores, quienes como la chica de tez pálida, estatura bajo la media y mirada triste, miraban por última vez el sol, haciendo sombra con la mano.

- Toma- dijo David, entregándole una caja de metal con algo envuelto en un paño blanco- la caja contiene doce dosis de un inhibidor, en caso de que te descontroles

- ¿Y lo otro?- inquirió Natalia

- Déjalo en ésta dirección- respondió el hombre que frisaba los cuarenta- me harías un favor

- Ok- dijo Milla, como mentaba su apodo, emulando una sonrisa, perdida desde ya mucho tiempo

El bus partió en el preciso momento en que el cielo se rompía en una profusa lluvia que anegó la visión del paisaje. El estupor de la inercia personal, la quietud y la pereza, lanzaron a Natalia a un profundo sueño.

Cuando las señaléticas indicaban que se aproximaban ya a Viña del Mar, una voz desconocida, la despertaba de su siesta.

- ¿Milla?- escucho Natalia

- ¿Ah?- exclamó la chica que aun no despertaba bien- si yo

- Me imagino que no te diste cuenta quien soy- dijo la joven de mediana estatura que se sentaba a su lado- soy la Gabi… la Asusa

- Ahh, no te había reconocido- dijo Natalia mirando hacia la ventana- ¿Y qué haces camino a… Viña?

- Ayudar- respondió Gabriela poniéndose algo seria- Estos hombres no podrían hacer nada sin mi

- ¿Ah?- la miro extrañada la chica que volvía de su exilio- no te entiendo

- El Bily, el Caco y los demás- respondió- ¿Acaso no sabes lo que está pasando allá?

- Para nada- dijo la chica de tez pálida- a menos que…

- ¿Qué paso? – preguntó Gabriela

- Supe algo que ellos también, y el Parra…- dijo Natalia dubitativa, mirando fijamente a los ojos a su interlocutora- pero no te puedo contar

- Tranquila- dijo Gabriela, sonriendo- se lo de las habilidades, a mi me lo contó mi familia

Al instante luego de hablar, la gente en el bus que comenzaba a andar, entró en un sonriente estupor, como si estuviesen seguros de que todo estaría bien, y de alguna extraña manera, Natalia tenía la misma sensación.

- No te asustes- dijo la chica del norte, viendo la expresión de Natalia- es mi habilidad

- ¿Hacer sentir incomoda a la gente?- dijo Milla con expresión sarcástica

- Jajá, no- respondió la chica de rojo cabello- controlo las emociones de la gente

- Yo las mato- dijo la otra chica, seria, mirando hacia el paisaje

- Lo sé- dijo Gabriela tomándole una mano- ella me lo dijo

- ¿Ella?- inquirió Natalia volteándose

- No te puedo decir quién es- respondió volviendo a sonreír- sólo confía en mí, vamos a ayudar a esos inútiles jajaja

El calor cesaba y los pasajeros cerraban las ventanillas del bus, repleto hasta el tope de gente que inocentemente compartía espacio vital con dos mujeres armadas de las armas que han hecho sucumbir mil veces a la humanidad, confianza y muerte.

***

Ocho de la noche, Forestal era una bola de gelidez y ventolera mezclada con oscuridad, la que a causa de los faroles públicos en mal estado, hacían estas calles y quebradas espacios dignos de una novela de Poe, pero esto no era el escenario de una novela, era realidad.

Un auto interrumpía el silencio y la oscuridad, con el chillido de un motor apagándose y unas luces buscando un sitio donde estacionar. El ruido no pasó por desapercibido, después del ataque Ana se había puesto paranoica, más que de costumbre.

- Ana, soy yo- dijo una voz femenina tras la puerta de la calle

- ¿Berta?- preguntó la mujer que bordeaba los cincuenta- Te abro al tiro

- Tenemos que hablar algo urgente- dijo Berta tras saludarla- ¿Están los niños?

- No- respondió-no he visto al Anthony y a la Belén desde ayer y no me han llamado

- Me lo imaginaba- asintió la espigada mujer- ¿Sabes que tus hijos están en grave peligro?

- ¿Qué? -dijo Ana, sobresaltadamente

- Mmm, verdad que él te hizo olvidarlo- dijo Berta poniéndole las manos en ambos lados de la cabeza

- ¿Qué haces- dijo asustada la mujer de baja estatura

- Curándote- dijo sonriendo

- ¿Curándome de qué?- volvió a inquirir- Porque yo no recuerdo na… Gracias

- ¿Any?- preguntó la madre de dos Cortés- ¿Estás bien?

- Mucho mejor- dijo Ana cerrando los ojos- Tenemos poco tiempo, vamos

***

martes, 23 de marzo de 2010

Espartaco

24

El ruido de una camioneta negra enmudecía al silencio que reinaba. Ni un solo ruido violaba la paz del estacionamiento, pero por razones obvias solo adjudicables a la ciencia y la mecánica, se encendía un ruido. Habían llegado.
Bernard se bajaba de la camioneta algo ofuscado, las cosas no estaban marchando muy bien y los jefes no estaban satisfechos con la captura incompleta de la segunda generación de los especímenes. Bueno, al menos traía otro. Uno muy importante
Dos tipos vestidos de chaquetas pardo bajaban un bulto pequeño, al cual Bernard se acercó y bajo el cierre para ver el rostro
- ¡Imbéciles! les dije que no le taparan la cara, ¿Qué quieren que se nos muera?- dijo enfadado- Daniel, espero que no te haya molestado el viaje, fue un poco movido.
- B-b-bueno- dijo tartamudeando del miedo- ¿A dónde me llevan?
- A hacerte unos exámenes- dijo Bernard sonriendo- Te prometo que estarás sano y salvo, en tu casa antes que tu hermana despierte del sedante que le dimos
El niño estaba demasiado asustado para intentar responder. Es más que evidente el miedo de un niño de diez años, cuando por la ventana entran dos encapuchados, sedando a su hermana con una jeringa y llevándolo en un bolso fuera de la paz de su hogar, donde ya habían pasado más de un miedo.
Los dos hombres llevaban al pequeño en el mismo bolso, escoltando a Bernard, quien digitó seis números en la puerta, que se abrió, con dos soldados vigilando y saludando al viejo de barba con el correspondiente saludo marcial
- Está todo listo en el laboratorio- dijo la silueta de un hombre de gafas
- Todo listo Julio- respondió Bernard, ordenando a los tipos a llevar a Daniel al lugar indicado- ¿El suero está preparado?
- Todo listo- respondió- Déjame los fármacos y el laboratorio a mí, tú dedícate a reunirlos
- Tranquilo hombre- dijo musitando una sonrisa- comencemos
En la habitación contigua, estaba preparada una camilla, con el hermano de Eduardo tendido, despierto, boca abajo y mucho más asustado que nunca.
- No te mentiré, te va a doler mas a ti que a mí- dijo Julio, enterrándole una jeringa en la columna vertebral, con la que le extrajo líquido de la médula
- Tome- dijo Felipe entregándole en recipiente donde poner la jeringa- Me dijeron que me necesitaba
- Los necesitamos a todos ustedes- dijo el mayor de los Cortés- pero por desgracia no podemos, aun no nos entienden
- ¿Para qué el liquido de la espalda del hermano del Chino?- preguntó el chico
- ¿No recuerdas la habilidad de Daniel?- respondió- Él puede potenciar la habilidad de otros especiales, multiplicar su poder por cien o quizás más
- ¿Y en eso que tengo que ver yo?- inquirió Felipe en tono seco- recuerde que me importa un carajo usted y sus experimentos, yo quiero que me devuelvan a mi madre
- Calma chico, calma- dijo Julio- ¿crees que te elegimos entre todos al azar? Jajaja, no, no lo hicimos, buscamos al más gris de ustedes, al sobornable, así que compórtate y obedece si quieres ver a tu madre viva otra vez
- ¡Estoy hasta la puta de ustedes!- gritó Felipe, tomando al Papá de su amigo por el cuello con una mano, levantándolo del suelo- sabe que si quiero puedo matarlo con solo separar su cabeza del resto.
- Pero sé que no eres un asesino- respondió el amenazado, con la respiración entrecortada- y asesinarías a dos de un tiro si lo haces: a mí y a tu madre como consecuencia, piensa lo que haces
- Mierda- dijo Felipe, lanzándolo bruscamente contra unas cajas de cartón- ¡pueden irse todos a la mierda por ahora!
Julio se levantaba del piso poniendo sus gafas en su lugar, aun tenía mucho trabajo pendiente, trabajo que no podía esperar.

***

La celda era completamente hermética a excepción de la ventilación, protegida por completo frente a cualquier intento de fuga. Una cámara en una esquina, probablemente preparada para verlo aunque su habilidad funcionara. Estaba jodido.
Por la cabeza de Salvador pasaban muchas razones de quien carajo eran los que lo trajeron y qué querían de él.
- Ah, por la chucha- dijo hablando solo
- Por la gran chucha viejo- respondió una voz familiar, proveniente de la ventilación
- ¿Ángelo?- preguntó extrañado mientras buscaba la conexión de las habitaciones
- El mismo po’ hueón- respondió- estamos igual de cagados.
- ¿Por qué te trajeron?- preguntó Salvador, dándose cuenta que se encontraban separados por un muro
- Por correr muy rápido- dijo tosiendo una breve carcajada- ¡Yuyín y la conchasumadre!
- ¿Qué pasó con él?- volvió a preguntar- Esta con ellos supongo
- Si- exhaló- me cagó miserablemente
- Oye, supongo que también debes tener alguno de estos… dones- dijo Salvador parándose sobre la roñosa cama que ahí tenía
- ¿Tú también?-respondió inquiriendo- yaaa es como mucha la coincidencia
- No creo que sea coincidencia- dijo serio el chico de lentes redondos- aquí hay algo más, y no me extrañaría que sea alguna de esas instalaciones con operaciones secretas de la Dina, algo me contaba mi viejo cuando estaba chico
- A esta altura creo cualquier wea compadre- respondió algo hastiado
- Oye- dijo Salvador
- ¿Mmm?- gruño Ángelo como si estuviese acostado
- Tengo una idea para escapar- dijo el chico mientras limpiaba sus lentes- las miré bien y las cámaras no tienen micrófono, no pueden oírnos
- ¿Qué proponí’?- preguntó el chico rápido
- Las murallas están recubiertas de metal a excepción de la que nos separa- dijo Salvador- si le das golpes repetidos la puedes mover o botar
- ¿Seguro?- dijo poco convencido- pero van a venir los guardias po’ y ahí cagamos
- Eso es lo que quiero- respondió alejándose de la muralla, poniéndose fuera del alcance de la cámara
- Ahh- rió Ángelo- entiendo
Por un momento, ocurrió lo que ocurre en los seres humanos cuando la presión de un problema es tal que los cerebros trabajan juntos a pesar de toda diferencia: se ayudaron. Ángelo se alejo medio metro de la pared y comenzó a dar patadas al muro a la velocidad sobrehumana que por razones aún no aclaradas había adquirido. El muro al principio ni se mecía frente a las acometidas del chico, pero luego de unos segundos de repeticiones, comenzó desprender cascarones de pintura y disparó la alarma de los soldados.
- ¡Qué mierda pasa acá!- grito un soldado, abriendo la puerta de la celda de Salvador
- Nada- dijo el chico invisible, aprovechando el polvo que había levantado Ángelo, para pasar por detrás de él, escabullirse entre los soldados, darles un portazo y dejarlos encerrados
- Ahora sácame po’ weón- dijo Ángelo del otro lado de la puerta de metal
- ¿Pero cómo?- dijo Salvador tirando de la puerta si resultado alguno
- Yo te ayudo- dijo Felipe, quien venía desde una puerta cerca de los laboratorios. Tiró de la puerta y la sacó de su lugar
- Pa-Parra- dijo Salvador- ¿no que tú estás con ellos?
- No hay tiempo para explicarles- dijo, apretando la puerta contra la muralla- salgan por la puerta de la izquierda allá al fondo, yo les gano tiempo
- Mmm, no entiendo pero apúrate Salva- dijo Ángelo, dándose cuenta que venían más soldados- yo te llevo así salimos al tiro
- Calmao’ cuida…-alcanzó a decir el chico de la invisibilidad, antes de que Ángelo partiera a gran velocidad en la dirección indicada por su amigo.
- Suerte- dijo Felipe, lanzando la puerta contra una caja de alto voltaje, provocando un apagón que se extendió por toda la instalación
Ángelo y Salvador se inquietaron un tanto frente al apagón , pero aun así avanzaron, sintiendo el ruido de las olas de fondo, como anuncio de la tan anhelada salida. Por un instante se separaron, sin poder ver hacia donde se dirigían. Los soldados que los perseguían tampoco tenían señas de donde carajo podían estar los fugitivos.
Cuando volvió la luz, se encontraron en un pasillo de metal que terminaba con unas escaleras hacia la salida, desde la cual salió Anthony, su amigo, jadeando de cansancio acercándose hacia ellos
- Mierda- jadeo Anthony- pude entrar sin que me vieran, por acá podemos salir
- Bily- dijo Salvador- ¿Vienes sólo o con los demás?
- Solo- dijo- los demás están entrando por la puerta de adelante, vengan
- Mmm- gruñó Ángelo, algo extrañado, avanzando hacia la salida- no parece una idea del Bily
- ¿Qué cosa?- dijo Salvador saliendo por la puerta, sintiendo la brisa de la libertad- estamos afuera hueón, cálmate
- ¡No me la hací’ dos veces!- gritó Ángelo, dando un giro a gran velocidad, asestando la más rápida de las patadas en la cabeza de Anthony
- Pero que mierda haces…- alcanzó a decir Salvador, cuando vio que los músculos faciales de su amigo noqueado se movieron, volviendo a su forma original
- ¡Yuyin!- grito Salvador extrañado- ¡Era una trampa!
- No alcanzó a entregarnos, vámonos- dijo Ángelo abriendo la puerta- por acá creo que er…
- ¡Alto!- dijo fuertemente uno de los soldados que los rodearon en la puerta, armados con fusiles y equipados con lentes térmicos, estaban atrapados.
Cuando el soldado dio la orden, les dispararon sedantes a ambos, al rápido y al invisible, durmiéndolos en el acto. Había sido una fuga fallida
Desde afuera se acercó Bernard y le palmoteó la espalda al soldado, felicitándolo. Ordenó limpiar el desastre ocasionado, dando instrucciones a diestra y siniestra, el viejo de barba sabía que ellos venían y a pesar de que poseían armamento y número, los jóvenes con habilidades significaban una amenaza que podría echar por tierra todas las predicciones de Julio y arruinar el trabajo de más de veinte años.
- Vamos viejo, no me digas que ya te acobardaste- dijo Julio, viendo a Bernard tan pensativo
- Para nada- respondió el viejo, arreglándose la barba- sólo pensaba
- Mmm- musitó el padre de los Cortés- todo listo en el laboratorio, sólo me falta un sujeto de prueba
- Tienes a Darío- dijo Bernard apuntando al inconsciente en el piso- ya no nos es de utilidad, llévatelo.
- Ok, nos vemos con el jefe, viene en una hora- dijo levantando al cambiaformas del piso llevándolo al laboratorio- Y cálmate, nadie lo sabrá
Bernard se quedó solo ahí por un instante, mirando el mar que se asomaba frente a él, desde lejos veía un faro que iluminaba tenuemente la nublada noche. Su inmutable faz no revelaba preocupación, pero si existía. Tal vez remordimientos, pero ya había navegado tanto tiempo en este rumbo que no había manera de volver a puerto, a su puerto.
Las instalaciones metálicas urgían en silencio, más el ruido de un motor llegando rompían el equilibrio. De él salieron varias personas de traje y corbata, de entre ellas una figura conocida públicamente, que se acercó a Bernard y lo saludó dándole la mano.
- Hola Papá- dijo el tipo, que no pasaba los cuarenta años
- Hola jefe- dijo serio el viejo- ¿Qué tal el presidente? ¿Lo convenciste?
- Todo arreglado- el lunes comienza todo.
Luego de nuevo el silencio. Por última vez el silencio reinó en aquellos galpones frente al mar, quizás como preparándose a la llegada de algunos invitados esperados, quizás solo era el viento, pero la gélida sensación del ambiente volvían loco a cualquiera.

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